Hacia mediados de este mes, me he enterado que he sido asignado nuevamente para impartirle una materia (la cuarta consecutiva) a los alumnos de la generación M de la licenciatura en Psicología educativa, en el Campus La Villa de la Universidad ICEL. La asignatura en cuestión lleva el nombre de Orientación Educativa y su objetivo general es que: "Al finalizar el curso el estudiante distinguirá las modalidades y procesos de la orientación educativa y reconocerá la importancia de ésta en el desarrollo personal de los individuos en situación educacional para proyectar métodos pertinentes de orientación educativa con los contextos familiar y escolar."
Este nueva relación pedagógica con estos 11 alumnos (10 alumnas y un alumno, más bien), lleva como finalidad agregada el averiguar las causas por las que mis cursos siempre decaen en intensidad en su segunda mitad, en cuanto a ritmo de trabajo y calidad de las evidencias de aprendizaje se refiere. Dado que es el grupo con el que he tenido una mayor continuidad en mi estancia en la Universidad ICEL (con éste serán cuatro cuatrimestres impartiéndoles una asignatura), considero centrar mi atención en el proceso de enseñanza-aprendizaje para indagar sobre esa situación pedagógica que me preocupa.
Así pues, lo que era un blog retrospectivo para dar testimonio de lo ocurrido en la asignatura Teorías del desarrollo en la adultez, pasa a ser un blog de bitácora de seguimiento in situ de una nueva asignatura impartida al mismo grupo en cuestión.